Escándalo del Fútbol Turco: Mourinho y la profecía cumplida.

Jueves, 30 de Octubre de 2025

Por Enrique Rivera

El fútbol turco atraviesa uno de los mayores escándalos de su historia reciente. Lo que comenzó como una auditoría interna terminó exponiendo un problema estructural que pone en duda la credibilidad de su sistema arbitral. La Federación Turca de Fútbol (TFF) confirmó el 27 de octubre de 2025 que 152 árbitros activos participaron en apuestas deportivas, algo prohibido por los reglamentos de la FIFA y la UEFA.

El origen del caso

Las sospechas no surgieron de la nada. Desde inicios de año ya había señales de irregularidades. En febrero de 2025, el árbitro internacional Yaşar Kemal Uğurlu renunció tras ser vinculado con operaciones de apuestas en Chipre del Norte, un territorio con escaso control sobre este tipo de actividades. En abril, la Fiscalía de Estambul inició una pesquisa sobre movimientos financieros de varios árbitros, sin resultados concluyentes en ese momento.

El punto de quiebre llegó con un partido menor entre Ankaraspor y Nazillispor. Los patrones de apuestas inusuales en ese encuentro activaron las alarmas del sistema de integridad deportiva, lo que llevó a la TFF a revisar las cuentas de todos los árbitros entre 2020 y 2025. Lo que encontraron cambió el rumbo del fútbol turco.

La auditoría y los números

El presidente de la TFF, İbrahim Hacıosmanoğlu, reveló que de los 571 árbitros activos en el país, 371 mantenían cuentas en plataformas de apuestas. De ellos, 152 habían apostado con dinero real. Algunos casos son alarmantes: un árbitro realizó más de 18 mil apuestas en cinco años, mientras que otros 42 lo hicieron en más de mil partidos diferentes.

Siete de los involucrados pertenecen a la élite de la Süper Lig, junto con quince asistentes principales y más de cien oficiales de categorías inferiores. Aunque la auditoría no encontró pruebas directas de manipulación de resultados, sí confirmó un conflicto de intereses evidente. La imagen del arbitraje quedó comprometida y la confianza pública, gravemente dañada.

Nombres bajo escrutinio

Entre los señalados destaca Zorbay Küçük, árbitro con licencia FIFA y experiencia en torneos europeos. La UEFA le retiró su elegibilidad tras confirmarse su participación en apuestas, pese a su intento de minimizar los hechos alegando que solo realizó “dos apuestas menores”. Otros seis árbitros de la Süper Lig enfrentan el mismo proceso disciplinario.

El escándalo se ha extendido incluso a jugadores. Medios turcos aseguran que la investigación podría alcanzar a más de 3,000 futbolistas, lo que apunta a una red de apuestas mucho más amplia que el arbitraje. Clubes como Fenerbahçe y Galatasaray han exigido reformas profundas, denunciando que “el sistema estaba enfermo desde hace años”.

Partidos en revisión

Periodistas locales filtraron una lista de partidos con movimientos de apuestas sospechosos, entre ellos varios encuentros de las temporadas 2019 a 2022. Aunque no existe evidencia de amaño, las coincidencias estadísticas son preocupantes. La Fiscalía de Estambul cruzará ahora los registros telefónicos y bancarios de los implicados para determinar si hubo influencia directa en los resultados.

Mourinho y la profecía cumplida

En medio del caos, el nombre de José Mourinho volvió a ocupar titulares. Cuando dirigía al Fenerbahçe, el técnico portugués fue duramente crítico con el arbitraje turco. En más de una ocasión advirtió que “no se trataba de competir contra los rivales, sino contra el sistema”.

Mourinho aseguró entonces que, de haber conocido la magnitud del problema, habría rechazado el cargo. “Antes de venir escuché rumores, pero no los creí. Después de llegar entendí que era peor de lo que me contaron”, declaró en 2024. Sus palabras, que en su momento parecían exageradas, hoy resuenan como una advertencia ignorada.

Con los hallazgos confirmados, el “Special One” queda vindicado. Aunque no hay evidencia de que sus partidos hayan sido afectados por apuestas, su denuncia pública cobró un peso histórico. Lo que muchos veían como excusas de un entrenador temperamental terminó siendo una radiografía precisa del estado del fútbol turco.

Un futuro incierto

Los 152 árbitros implicados enfrentan sanciones disciplinarias que van desde tres meses hasta un año de suspensión, según el Artículo 57 del Código de la TFF. Para evitar más polémicas, la federación decidió que los próximos partidos importantes serán dirigidos por árbitros extranjeros, incluyendo el clásico Fenerbahçe-Galatasaray.

El caso ha sacudido los cimientos de la Süper Lig y plantea un desafío profundo: reconstruir la credibilidad de un sistema que perdió su imparcialidad. Turquía se enfrenta no solo a una crisis deportiva, sino a una crisis de confianza que redefine la relación entre el fútbol, la justicia y la verdad.