Los New York Giants entregaron una selección de quinta ronda para quedarse con JJ McCarthy. La operación pone fin al paso del pasador de primera ronda por Minnesota y cubre la baja de Jaxson Dart, descartado por lo que resta de la temporada.
Nueva York venía de improvisar sobre la marcha. Tras la lesión de Dart, Jameis Winston asumió la titularidad mientras el equipo evaluaba alternativas. El veterano había firmado a comienzos de septiembre una extensión de dos años y 13 millones de dólares, y John Harbaugh indicó el lunes que, por ahora, sigue como titular. La llegada de McCarthy no cambia de inmediato ese plan: le permite a la directiva evaluar al joven mariscal sin comprometer selecciones altas, mientras Winston sostiene el puesto y el recién llegado se aclimata.

La cronología en Minnesota ayuda a explicar la decisión. En 2024, mientras McCarthy se perdió toda su temporada de novato por una lesión en la rodilla, Sam Darnold condujo a los Vikings a 14 victorias y a pelear el liderato de la NFC. McCarthy tuvo su oportunidad como titular en 2025, pero no logró sostener el puesto. Kwesi Adofo-Mensah, el gerente que lo seleccionó, salió de la organización en enero. Ahora, con Minnesota invicto 3-0 con Kyler Murray y Carson Wentz, la franquicia optó por cerrar esa etapa y recuperar una selección de quinta ronda.
El aterrizaje en Nueva York tiene un respaldo familiar directo. John Harbaugh comanda a los Giants, mientras que su hermano Jim dirigió a McCarthy en la universidad, donde ganaron el campeonato nacional. Antes de aquel draft, Jim lo definió como el mejor pasador que había visto en entrenamientos privados. Aunque ese antecedente no garantiza aciertos en el profesionalismo, allana el entendimiento: el mariscal conoce de memoria un libreto donde el volumen terrestre protege al pasador y reduce la necesidad de definir cada serie por la vía aérea.
Greg Roman no está a cargo del ataque de los Giants: trabaja como senior offensive assistant y aporta su experiencia como especialista del juego terrestre, mientras Matt Nagy es el coordinador ofensivo. El encaje con McCarthy no depende de adjudicarle a Roman todo el sistema. En Michigan, el mariscal jugó dentro de un esquema que usaba el juego terrestre para ordenar las posesiones y reducir la presión sobre el pasador; Nueva York puede apoyarse en esa fórmula, pero el diseño ofensivo corresponde a Nagy. Además de contar con receptores abiertos y un ala cerrada para abrir ventanas intermedias, McCarthy tendrá cerca a Winston, veterano de casi una década en la liga, para consultar ajustes de protección y manejo de tiempos antes de entrar al emparrillado.

El plan inmediato no contempla que juegue desde el primer día. La proyección del equipo apunta a dos o tres semanas para evaluar qué tanto de su juego colegial puede trasladar a los domingos. Mientras Winston mantenga al equipo competitivo en el marcador, McCarthy tendrá margen para aclimatarse; si el rendimiento decae, los plazos se acortarán.

Minnesota se quita la presión mediática de sostener en la banca a una selección alta y Nueva York adquiere a un mariscal joven por un costo mínimo en plena emergencia. McCarthy asume un rol donde deberá demostrar si sus lecturas previas al centro y sus envíos bajo presión pueden responder cuando el ataque no dependa solo de acarrear el balón.