La pegada de Flick sobrevive a un Levante que nunca negoció el ritmo

Lunes, 14 de Septiembre de 2026

Por Enrique Rivera

El cuatro a dos de Orriols vende una tarde dócil que el césped se negó a firmar. El equipo de Hansi Flick alcanzó el pleno de quince puntos para sostener el liderazgo sobre el Real Madrid, pero la victoria se explica bastante menos por el control del juego que por la capacidad de golpear en momentos clave y el chispazo final de Karim Adeyemi cuando la remontada local amenazaba con consumarse.

El registro oficial de pases y la posesión superior al setenta por ciento sugieren un monopolio visitante, pero la contabilidad de remates devuelve un trámite equilibrado donde el Levante disputó cada metro. El planteamiento de Luis Castro incomodó desde el inicio. Con una línea defensiva alta y un mediocampo agresivo donde Víctor García y Requena encimaron la salida azulgrana, el conjunto local expuso las dificultades del líder para construir con fluidez. Ni la temperatura cercana a los treinta grados ni la demora del inicio por la atención médica a un espectador en la grada soleada alteraron la compostura del equipo valenciano.

El Barcelona no necesitó amasar el juego para ponerse en ventaja: a los cinco minutos, Xavi Espart recortó desde la izquierda hacia el frente del área y sacó un derechazo ajustado al poste. El canterano, segundo defensor más joven del club en anotar en la competición en este siglo detrás de Cubarsí, estrenó su expediente goleador en la primera aproximación clara. La respuesta local llegó de inmediato con un intento bloqueado a Ratkov tras un despeje flojo del propio Espart y un aviso serio de Brugué al segundo palo que exigió a Joan García.

En el mejor tramo de presión del Levante, al minuto 19, llegó el segundo impacto catalán: Fermín condujo una transición rápida y filtró para la carrera de Raphinha; el brasileño eludió al arquero Ryan, se quedó sin ángulo y descargó hacia atrás para que Lamine Yamal definiera de zurda con la portería de frente. Yamal fue el factor desequilibrante para castigar el costado derecho que custodiaban Toljan y Mandi. Ya en la segunda parte, una combinación entre Pedri, Raphinha y el propio Yamal acabó en una disputa dentro del área sobre Mandi que el árbitro sancionó como penal. El atacante asumió el cobro con serenidad y puso el tres a cero abajo a la derecha.

El tramo en que la rotación expuso al fondo

Con tres goles de margen, el trámite parecía resuelto en el marcador pero no en la dinámica de la cancha. El Levante mantuvo su postura sin replegarse. En el minuto 55, una desconexión en la zaga dejó a Iván Romero con todo a favor ante el marco, obligando a Andreas Christensen a despejar la pelota sobre la misma línea de gol para evitar el descuento.

Flick optó por mover el banquillo pensando en el cargado calendario que incluye el estreno en Liga de Campeones y el duelo ante el Sevilla. La salida de Yamal, Pedri y Gordon para dar paso a Adeyemi, Dani Olmo como falso nueve y un refresco en la medular no le devolvió el dominio al equipo. Olmo encontró pocas líneas de pase limpias y el bloque sufrió para disputar los segundos balones. Mientras Castro renovaba sus piezas en el fondo y en los carriles con el ingreso de Nacho Pérez para cubrir un lateral izquierdo golpeado por el mercado, la fatiga azulgrana se hizo evidente.

La factura de ese desgaste llegó cerca del minuto 80, cuando Espart, mermado físicamente por calambres que el cuerpo técnico demoró en corregir con el cambio, entregó un pase horizontal en campo propio que interceptó Romero. El delantero eludió a Joan García para firmar el uno a tres. Espart dejó la cancha de inmediato por Cancelo tras una gestión de minutos que el propio Flick reconoció tardía. El golpe encendió al estadio de Orriols y desordenó por completo al visitante. A dos minutos del final del tiempo reglamentario, Brugué desbordó a Cubarsí, encaró el área y aprovechó el rebote que dejó Joan García tras su primer disparo para colocar el dos a tres.

El tramo final demandó un repliegue de emergencia en el que Raphinha y Rodri debieron multiplicar auxilios cerca de su área mientras Joan García intervenía fuera del cajón ante una zaga expuesta. Cuando la igualdad parecía inminente durante el añadido, Karim Adeyemi resolvió la historia mediante una acción individual por la banda izquierda. El delantero tiró un autopase largo, superó a su marca en velocidad y definió al primer palo a pesar de sufrir un resbalón en el momento del impacto.

Quince puntos intactos y un susto de verdad: el Barcelona sigue de líder porque aún tiene individualidades que tapan lo que la rotación destapa. El Levante se va derrotado sin haber bajado nunca los brazos, más creíble de lo que admite el cuatro a dos.